Uno de los retos más importantes al que pueda enfrentarse cualquier persona que se inicia en el mundo de la creatividad, exprésese en cualquiera de las prácticamente infinitas vertientes en las que puede manifestarse este concepto (danza, música, escritura, pintura, etc.), consiste en dónde encontrar una fuente constante de inspiración, cómo mantener la llama creativa siempre viva.

A veces creamos esencialmente porque concebimos una idea puntual, que desarrollamos hasta el final conforme lo visualizado mentalmente. Otras muchas veces, sin embargo, no tenemos una idea exacta de lo que queremos crear, pero sí sentimos la inquietud de hacerlo. Tales situaciones, interpretables como momentos de falta de inspiración, pueden llevar a un estado de frustración, por vernos atrapados en una suerte de callejón sin salida.

A lo largo de la historia hemos conocido mentes brillantes con admirables capacidades imaginativas y trayectorias creativas de gran relevancia. En esta entrada, descubrimos los consejos de 5 de ellas para inspirarnos, hacer crecer nuestra creatividad y mantenerla siempre ferviente.

Pablo Picasso

La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.

El papel del trabajo como pilar fundamental de cualquier acto creativo no puede ser subestimado. La inspiración pocas veces nos llega sin habernos puesto previamente en su búsqueda de forma activa e incesante. Enfrentándonos a ese papel en blanco y anotando lo primero que se nos pase por la cabeza, por muy vulgar o incoherente que pueda parecer, fijamos las condiciones oportunas para toparnos con una idea brillante, aunque sea por pura casualidad. Así, puede ocurrir que de una colección de notas dispersas nazca un relato que posteriormente podamos enfocar de manera adecuada hacia una determinada dirección. 

Este es, en efecto, el secreto de uno de los pintores más prolíficos de todos los tiempos. Aunque no se puede dudar del gran talento de Pablo Picasso, conviene destacar también el intenso trabajo que caracterizó a toda su trayectoria artística. A través de una constante reinvención y experimentación con diferentes estilos artísticos, creó un amplio repertorio de  esculturas, dibujos, pinturas, piezas de cerámicas, etc. que siguen siendo, aún a día de hoy, obras de referencia y de gran admiración.

Antoni Gaudí

Todo sale del gran libro de la naturaleza.

La naturaleza y todos aquellos elementos que la adornan han de ser una fuente importante de inspiración para nosotros. Elementos tan simples y cotidianos como el mar, las plantas o las montañas pueden ser representados creativamente tal y como son, o bien ser transformados para reflejar nuestra forma subjetiva de percibirlos o como medios para canalizar nuestros sentimientos y estados anímicos. 

El amanecer del día como emblema de la esperanza, las flores como símbolos amorosos o el soplo del viento como representación del paso del tiempo son recursos recurrentes en creaciones literarias diversas.

También en las obras arquitectónicas del ilustre arquitecto catalán Antoni Gaudí apreciamos una mimetización peculiar e inconfundible de toda la naturaleza que le acompañó desde su infancia. 

Desde el uso reiterado de espirales en la Planta Noble de la Casa Batlló, las columnas en forma de tronco de la zona del pórtico de la lavandera del Parque Güell hasta el juego interior de luz de la Sagrada Familia pretenden ser formas de simbolizar fenómenos naturales varios tales como el movimiento del agua y del aire en remolinos y torbellinos, las vegetaciones naturales o un bosque. 

Susan Sontag

Amo las limitaciones, porque son la causa de la inspiración.

La historia de la humanidad está repleta de episodios donde ideas creativas han surgido fruto del afán de superar limitaciones varias devenidas tanto a nivel de especie como a nivel individual. Los inventos de la rueda y del teléfono son dos sencillos ejemplos que avalan esta premisa; el primero, resultado de la necesidad de reducir el esfuerzo humano empleado en el desplazamiento de objetos pesados y, el segundo, herramienta inventado para mejorar la comunicación entre personas situadas en sitios muy alejados geográficamente. La trayectoria de la escritora, filósofa, directora de cine y guionista estadounidense Susan Sontag también contiene indicios de creatividad inspirada por situaciones excepcionales. En primer lugar, su temprana afición a la lectura vino motivada por una infancia complicada, por su frágil salud y por la muerte de su padre cuando apenas alcanzaba los cinco años de edad. Como explicará la propia Sontag, la lectura sería para ella un refugio, un medio a través del cual encontrar las causas, las razones y el sentido de las cosas.  Más aún, su obra teatral del año 1993, Esperando a Godot, se realizó en la ciudad de Sarajevo, cuando ésta se encontraba sacudida por la Guerra de Bosnia. Este ambiente de peligro inspiraría a Sontag a explorar más sobre la relación entre la guerra y las personas, y convertiría la obra en toda una crítica a la actitud de pasividad de políticos, intelectuales y artistas ante el sufrimiento de la población bosnia a causa de esta guerra cruel e inhumana de finales del siglo XX.

Jim Jarmusch

Nada es original. Roba cualquier cosa que resuene con inspiración o que alimente tu imaginación. Devora películas viejas, películas nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones al azar.

Otra forma muy interesante de concebir la inspiración nos la da el director, guionista, actor y músico estadounidense, Jim Jarmusch, para quien familiarizarnos con las obras de grandes referentes creativos de tiempos pasados y contemporáneos es práctica buena que enriquece nuestra propia imaginación. Jarmusch llegaría a plantear, es más, que toda creación carece de originalidad absoluta en sí misma y tan solo se trata de una reproducción peculiar de alguna idea preconcebida en otros tiempos.

Este enfoque, ciertamente desconcertante si lo interpretamos desde un punto de vista estricto, cobra mayor sentido cuando lo entendemos como un llamamiento a nutrir nuestra creatividad con las producciones de grandes maestros históricos. Leyendo los libros, viendo las películas o escuchando la música de estos modelos, nos sumergimos en una suerte de mar de ideas, capaz de incitar en nosotros planteamientos propios de conceptos que, en verdad, de un modo u otro ya se encuentran preexistentes en el mundo.

Este tipo de tutela creativa la experimentó el propio Jarmusch con el también director estadounidense Nicolás Ray, para quien llegó a ser asistente personal. Pero también encontramos ejemplos en personajes como Aristóteles, discípulo de Platón; Antonio Machado, gran admirador de Lope de Vega, Bécquer y otros autores clásicos, etc.

Leo Burnett

La curiosidad por la vida es el secreto de la gente creativa.

La curiosidad, al igual que las limitaciones, es otro motor impulsor importante de las creaciones más significativas de la historia humana. Los grandes avances científicos y tecnológicos tienen el sello característico del interés por comprender la composición, el funcionamiento y la finalidad de las seres vivos y las cosas inertes. 

Así, el descubrimiento de los bloques del ADN, las teorías acerca del origen del universo así como los elementos que lo conforman se deben todos en su mayor parte al espíritu inquisitivo de sus descubridores y proponentes.

También Leo Burnett, ilustre publicista y uno de los personajes más influyentes del sigo XX según la revista Times, se destacó por adoptar una actitud curiosa e indagador sobre el mundo desde edades muy tempranas. Esto le llevó a interesarse por diferentes campos de conocimiento, como el Periodismo, el Automovilismo y la Publicidad. Asimismo fundaría, en 1935, su propia agencia de Publicidad, Leo Burnett Company, Inc, desde donde crearía algunos de los personajes publicitarios más famosos de todos los tiempos, incluyendo el Tigre Tony, el Hombre MarlboroPoppy Fresco, etc.

Hacernos preguntas de por qué las cosas, por lo tanto, es también una forma muy interesante de desatar nuestra imaginación.

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